jueves, 18 de febrero de 2010

21 de febrero, 2010 - I domingo de Cuaresma

Rezamos el "Credo" en cada Misa, y muchos de nosotros lo sabemos, o por lo menos algunas partes. En la primera lectura de nuestro prime domingo de Cuaresma, leemos el credo de los israelitas antiguos, y vemos que conecta la habilidad de ofrecer algo con la salvación anterior. Ésta es la Tradición (con un "T" mayúscula) que conecta al creyente con las raíces de la tierra y de la esperanza de un mañana. En la segunda lectura, San Pablo deja que los gentiles sepan que ellos también son beneficiarios con este Dios Librador. Y en el Evangelio de las Tentaciones de Jesús, vemos que somos guiados por la Tradición para llegar a ser hombres y mujeres de profundidad que traen libertad y dignidad a la tierra— No se trata sólo de nosotros. No se trata sólo "de lo que quiero," - ya sea riquezas o poder o seguridad o fama. La Tradición está fija en nuestras vidas. ¿Qué te dice a ti el día de hoy?

domingo, 10 de enero de 2010

10 de enero de 2010 - El Bautizo del Señor

El agua es un matriz de creación, el agua de elemento de la vida, el agua nos limpia, y de acuerdo de la historia de la Pasión del Libro del Éxodo, nos libra. Aquí, en el Evangelio del día de hoy, vemos que el agua envía a Cristo a su misión. Es muy interesante desde el punto literario, todas estas “aguas” son muy interesantes en sus posiciones. El agua de la creación estuvo fuera de tiempo…A lado de nada y de todo (Algo así como agua de la matriz hacia el feto), las aguas de los pozos de nuestros antepasados que los sostiene estuvieron al lado de la civilización, el Mar Rojo era un lugar con mucho poder, separando la tierra libre (el desierto intacto Sinaí) de la tierra de control (Egipto esclavizado) y el Río Jordán en donde tenemos a Cristo en las lecturas de hoy está al borde del reino de Israel… entre la tierra de bendición y las tierras de los paganos gentiles… la frontera entre la fe y lo infiel. Es ahí, en el borde de las cosas que lo nuevo inicia. ¿Se están sintiendo “al borde” de las cosas? ¿A lo mejor guiados cerca de la desesperación, o a lo mejor afuera y viendo hacia adentro? Es ahí donde la Divinidad crea, sostiene, limpia, libera y envía. ¡¡Estén listos para lo grandioso!! ¡Viene hacia tu lado!

viernes, 19 de junio de 2009

21 de Junio - XII Domingo Ordinario, En medio de la tempestad

Desde el torbellino que Dios le habló a Job hasta la tempestad en el mar donde Cristo les enseño una parte de lo que Él es y Lo que Él era, el contexto de la meditación de este fin de semana es de una vida "sacudida por una tempestad." Ésta es seguido nuestra condición. El punto de las lecturas es que la Gracias de Cristo no nos guarda de la tempestad, sino que es en el medio de la tempestad es donde sabremos Quién Él por la paz que Él nos da. Sin embargo, en la segunda lectura, San Pablo pensó que "la llave" para encontrar la paz en la discordia era que "no vivamos para nosotros mismos sino para Él," pues muchas veces nuestras tempestades se enojan ya que vivimos mucho para nosotros mismos. Ay que tratar de seguir el consejo, y vivir más por "los hermanos y hermanas más necesitados," entonces vivamos "en Él," y veamos qué es lo que les pasa a las tempestades de nuestras vidas.

sábado, 25 de abril de 2009

26 de abril - Tercer Domingo de Pascua

Cuando Cristo apareció de sorpresa, los discípulos estaban con miedo—claro que es “su costumbre” en los Evangelio– estar siempre temerosos de algo. Pero es en este miedo que Cristo nos dice las palabras de seguridad y de paz, no son palabras de desesperación. Nosotros, los discípulos del siglo 21, somos como aquellos primeros discípulos. A nosotros también “nos da miedo muy fácil.” Somos como caballos nerviosos– listos para reparar en cual disturbio. Pero, cuando “reparamos,” regresamos a maneras de ser familiares– todas las cosas que habíamos esperado que Dios cambie en nosotros. Sin embargo, Sus palabras no son de juicio, sino palabras de paz. Todo estará bien. Él nos da el espacio para regresar y para crecer. Así que pidamos para que Su Gracia continúe caminando en Sus pasos– los pasos del Príncipe de la Paz.

19 de abril - Segundo Domingo de Pascua

“Perdonar” es el mensaje del Evangelio, desde el principio hasta la conclusión. Normalmente pensamos que el Espíritu Santo viene en Pentecostés, pero el día de hoy leemos que “Él les sopló y les dijo, ‘¡Reciban el Espíritu Santo!’” Y cuando el Espíritu de Dios viene, también viene el perdón, pues Dios es amor, “Su misericordia es para siempre,” como el Salmista lo pone. Y es el perdón que vemos en la conclusión del Evangelio, cuando es perdonada la falta de fe de Tomás. Lo que detuvo a Tomás declarar su fe y su miedo de ser un tonto. La razón que todos estaban en ese salón fue por el miedo de las consecuencias de haber tenido fe en Jesús. El perdón vence al miedo. ¡Creo que se nos pide a que lo tratemos! Si quieres vencer al miedo de tu vida, encontrarás que encuentras el poder mientras perdonas a quienes te han cometido faltas. ¡Que el domingo de la Divina Misericordia sea un día para perdonar”

12 de abril - Domingo de Resurrección

El evangelio de la Pascua van muy lejos que los conejos y los huevos de chocolate de la Pascua. No hay nada “suave” en la cuenta de la Pascua. Mas bien, empieza con un cementerio—un lugar de muerte. Ahí es donde el Dios de la vida nos encuentra– cuando todo esto está a la pérdida, sin control, y sin puntos de esperanza, cuando no hay nada que NOSOTROS podemos hacer para salvarnos, es ahí que el Poder crece de las cenizas de la muerte. En un tiempo que ha hecho “manso” al mensaje de la Pascua, e hizo un tiempo de venta para los armarios, es importante que recordemos que el verdadero mensaje está cuando el armario fracasa y todo parece estar perdido. Dios se encontrará ahí… y la vida vendrá. ¡La muerte no tiene dominio en ninguna área de importancia en nuestras vidas!

5 de abril - Domingo de Ramos

Este domingo es una meditación en cómo ser firmes con nuestra verdad. Como Cristo no se rindió, tampoco nosotros. En la segunda lectura tenemos una noción de qué decimos es la verdad: Estamos viviendo el mismo camino que lleva a la plenitud de esta vida y la que sigue. Y el camino es uno de sacrificio– Cristo “se vacía Él mismo,” y también debemos nosotros. Es cuando nos vaciamos a nosotros mismos que encontramos la plenitud. Y nos podemos ayudar a nosotros mismos para encontrar la plenitud. Y nos podemos ayudar a nosotros mismos “hablando con los caídos para animarlos,” como lo dice la primera lectura. Mucha tinta se ha gastado explicando la muerte de Cristo– pero al final, cual fuera la razón técnica, Él murió porque se exaltó, y cruzó límites que eran incómodos. Él llenó a los demás, más aún, ¡los nutrió y alimentó! En esto, él nos mostró que el amor de Dios es universal como también nuestra hermandad. Vivamos siguiendo esta Verdad.